En 1990, Joël Henry fundó el Laboratorio de Viajes Experimentales (Latourex) con la intención de reinventar el turismo con una propuesta basada en el juego, el humor y el azare. Para iniciarse en el turismo experimental, basta elegir y ejecutar alguna de las sugerencias que se plantean a continuación.
lunes, 14 de agosto de 2023
Valeria Mata - Post-turismo
martes, 25 de julio de 2023
Cinco poemas de Cecilia Pavón
LA CRÍTICA DE ARTE
Una vez conocí a un crítico de arte que no podía amar,
solamente decir si una obra de arte era buena o mala.
Aunque en eso también se equivocaba porque al faltarle la fe
principal de todas, la llama que mueve el mundo y todas las cosas, siempre
elegía obras intrascendentes.
Obras nacidas de la indiferencia y no de la empatía.
Él afirmaba que a las obras de arte no les importaba el
mundo, y siempre citaba a un artista conceptual
que había enterrado una escultura para que nadie la viera.
Yo, por mi parte, no iba a museos hacía años, porque la
pintura me había dejado de emocionar.
Un día que nos encontramos a tomar un café, le dije:
“Yo creo en el amor, la fe principal de todas, la que mueve
el mundo y todas las cosas”.
Pero apenas terminé de pronunciar la frase me di cuenta de
que mi corazón estaba helado
y mis ojos eran dos rocas enterradas para siempre en el mar.
Porque la poesía tiene
que ver con la soledad
quiero estar
perdida para siempre en la moda
recorriendo las casas de ropa que todavía
quedan abiertas.
sin hablar con
nadie
mirando cada
vestido,
cada remera en
liquidación
sin importarme que
pasen
las horas o los
años;
siempre esa misma
euforia
(como de color
magenta)
de mirar y mirar
prendas e imaginarme
una vida distinta
con cada
cartera, con cada
par de zapatos, con cada pantalón.
VI
Vi en una vidriera un juego de ponche de cristal:
consistía en una gran fuente y doce tacitas colgadas
alrededor.
Pensé en una fiesta con mis amigos de toda la vida
donde bebiéramos un ponche hecho de lava y agua
pensé en convivir yo sola con la ponchera en un departamento
de veinte metros cuadrados
hacer ponche de hielo y hierbas todos los días
para fantasmas, para personas que nunca vendrán.
TE MANDO UN MENSAJE DICIENDO QUE TENGO MIEDO
¿Pero qué importa?
¿A quién le importa que yo tenga miedo?
Hoy fui a la pileta con mi hijo y pensé:
El dolor es privado.
Miraba a un padre sumergirse en el agua con su hijo,
le sostenía por la espalda para que flotara.
Pero el otro día vi también un post en facebook de un chico
trans brasileiro que decía que el dolor era social.
Y me acordé también de un texto de Eileen Myles
que decía algo sobre compartir el dolor
con extraños en una panadería;
no lo podría citar de memoria.
Como sea,
tengo miedo de encontrarme con mi ex.
Cada vez que nos dice que nos encontremos
tengo miedo y me resulta traumático.
Me acuerdo que siempre quería ahorcarme
y pegarme para tener sexo
y eso empezó al final de la relación
y es un gran misterio
porque él empezó a querer hacer esas cosas.
Supongo que fue porque descubrió algo de sí mismo
que antes no sabía
y yo ya no quise estar ahí para que él desarrollara
esa parte de su espíritu.
Justo me mandaste un poema que habla sobre el agua.
Es febrero en Buenos Aires y me inscribí en una pileta
para obligarlo a mi hijo a salir por un rato de
su mundo de animés, por otro lado
también me pregunto:
¿qué tendría de malo vivir mirando animés?
Yo vivo pensando en escribir poemas,
¿cuál es la diferencia?
Ahora nado y pienso en el desamor.
Ayer salí rápido del agua, me sequé
y busqué mi celular para escribir todo con mayúscula:
El desamor es mi gran estrategia.
TRENZA
Y pensé que mi día es como una larga trenza de pelo negro y
sedoso
y dentro de esa larga trenza está este libro en el que caen
las palabras
un día tengo fe
y un día pierdo la fe
un día tengo fe
y un día pierdo la fe
y en el día se trenzan la fe y la falta de fe
la fe y la falta de fe
la fe y la falta de fe
lunes, 26 de junio de 2023
Cuatro poemas de Richard Brautigan
VICKI DUERME CON GENTE MUERTA
Vicki duerme en el bosque
con gente muerta, pero
a la mañana siempre se peina.
Sus padres no la entienden.
Y ella no los entiende.
Ellos lo intentan. Ella lo intenta. La gente
muerta lo intenta. Algún día
lo lograrán.
CLAUDIA 1923-1970
Su madre sigue viva,
tiene 65.
Su abuela sigue viva,
tiene 86.
“¡Las personas de mi familia
viven muchos años!”
—Solía decir Claudia
riendo.
Qué sorpresa
se llevó.
MORGAN
Morgan quedó segundo en la elección para presidente
del centro de estudiantes en 1931.
Nunca lo pudo superar.
Después de eso nunca más se interesó
en las personas. No se podía contar con ellas.
Trabaja como guardia nocturno
en la misma fábrica desde hace más de treinta años.
A media noche camina bajo el silencio de las máquinas.
Finge que son sus amigas y que lo quieren
mucho. Ellas habrían votado
por él.
EL PANQUEQUE DE AMELIA EARHART
No pude encontrar un poema
para este título. Lo busqué durante años
y ahora me doy
por vencido.
3 de
noviembre de 1970.
De Cargando mercurio con una
horquilla (Zindo & Gafuri, 2023)
Traducción de Sebastián Díaz Barriga
jueves, 22 de junio de 2023
Cuatro poemas de Leónidas Lamborghini
INTROVERTIDO
Como el que
quiere sacarse
esa pena
que lleva adentro.
Como el que
no puede
hacerlo.
Como el que
no puede
sacarse esa pena
que es él mismo
que lleva adentro.
EL FANTASMA
Como el que
una vez
escuchó hablar
de fantasmas:
y ahora mira a su alrededor
con aprehensión
pero allí
no hay nadie más que él.
Como el que
escucha ahora
hablar
a un fantasma:
y mira a su alrededor
con aprehensión
pero allí
no hay nadie más que él.
Como el que
lo ha escuchado hablar
y mira a su alrededor
con aprehensión:
pero allí
no hay nadie
más que él.
EL ESCARABAJO
Como el que
en la playa desierta
ve un escarabajo.
Como el que
lo fatiga
con obstáculos.
Como el que
en la desierta playa
se inclina
sobre las huellas
del escarabajo
y ve en ellas
su propia fatiga.
EL MENSAJE
Como el que
arroja
una botella
al mar.
Como el que
la arroja
vacía.
Como el que
la arroja
vacía:
y ese
es su mensaje.
martes, 16 de mayo de 2023
Ariana Harwicz - Algunos fragmentos sobre escritura, arte y moral
La gran diferencia entre un escritor y un trabajador de la escritura (o un escritor profesional) es que el escritor profesional controla su obra. Se pone al servicio de la demanda. Que la novela no sea muy breve, pero tampoco muy larga, que se adecúe a un género, que no tenga demasiados diálogos, que sea latinoamericana, pero no del todo. Ese escritor inspecciona su escritura subido a una torre de control y con el agente literario al teléfono. En cambio, el escritor no profesional no puede controlar su corazón, tiene que hacer el libro que tiene que hacer, hasta las últimas consecuencias. Tiene que escribir lo que tiene que escribir. Aunque no sea el libro que le conviene, aunque destruya su figura de autor, aunque no sea lo que se espera de él, aunque le adviertan que así no tendrá muchas traducciones ni premios. Y, sobre todo, aunque lo puedan cancelar. La misión de la literatura no es separar al verdugo de su víctima o juzgar quién debe ser condenado a muerte, sino transgredir. Un poco como los que trabajan con material explosivo: nunca saben cuándo finalmente va a fallar y a explotarles la granada despedazándoles una mano.
lunes, 6 de marzo de 2023
Claudia Masin - Poesía y reparación
¿Cuándo, cómo surge aquello que
nos enferma? La palabra, o mejor dicho, el habla es —al principio de la vida—
desobediencia. Con el paso de los años, con la tarea de amansamiento y de adaptación
que se realiza sistemática e implacablemente sobre cada uno de nosotros, esa potencia
de revuelta del habla primaria se va perdiendo. Ciertos modos de vinculación
con la palabra —la poesía entre ellos— le devuelven ese carácter primero: el de
la insumisión.
¿Cuál es la enfermedad que a
todos nos atraviesa, más allá de las historias personales? Aprender desde muy
temprano a aceptar lo injusto, lo cruel, lo violento, aprender a establecer un
sistema de jerarquías: dónde depositaremos el odio, quién o quiénes no serán
nunca merecedores de amor o compasión. Eso es lo dado, lo que entendemos como natural,
aunque de natural no tenga nada. Ese es el discurso del Amo, monstruoso,
dañino, incluso letal a veces, el discurso que creemos propio y es dictado, el
que hay que desactivar para que advenga otro que no esté montado en el odio y
el miedo. Estoy convencida de que si la poesía no es desobediencia, si no es
cuestionamiento de lo dado, no es nada. O mejor dicho, es otra herramienta de alienación,
de sometimiento, mera repetición de un discurso que aniquila la vida, o
digámoslo claramente: mero palabrería que sostiene un edificio ya
suficientemente provisto de materiales que lo sostengan.
Las historias que contamos en los
poemas no son idénticas —a veces son opuestas— a las historias que contamos acerca
de nuestra vida como si fuera cierta y no la construcción que es, la farsa que
es, la fachada que nos permite movernos por el mundo, la fachada del yo soy, yo pienso. La poesía, como dice
Juan L. Ortiz, rompe la función
comunicacional del lenguaje, y para hacer eso tiene —necesariamente— que
anclar en zonas pantanosas: el sueño, el inconsciente, la infancia, lo que desconocemos
de nosotros mismos, lo que deseamos sin saber que lo deseamos, lo que tememos
sin saber que lo tememos. Tiene que anclar en el cuerpo.
Lejos de ser un acto intelectual,
la escritura es esa violencia que se siente físicamente, no es algo que hacemos,
es algo que ocurre, que le ocurre a nuestro cuerpo, como la enfermedad, como la
cura, algo que se produce como un fenómeno climático, como una inundación o un alud,
con esa misma potencia y sin que medie una voluntad capaz de decidir cuándo
llega, cuánto permanece, cuándo se va, qué deja en pie, qué demuele.
Tendemos a identificar el momento
en que escribimos un poema con el momento en que comienza la escritura. Pero
¿es el acto de escribir lo mismo que la escritura? Creo que la escritura es
mucho más que la acción concreta de escribir. Un poema puede comenzar muchos
años antes de su escritura. Porque un poema nunca es propio, nunca nos
pertenece. Escribe Mary Oliver: ningún poema trata sobre uno —o alguno— de
nosotros. El poema forma parte de un largo documento sobre la especie. Cada
poema trata sobre mi vida, pero también sobre la tuya, y sobre cien mil vidas
que están aún por venir. Que lo escribiera una persona no es ni de lejos tan
importante o interesante como el hecho de que nos pertenezca a todos. Un poema
—dije antes— es una conversación, y no sólo una conversación que entablamos con
quien eventualmente lo leerá. Es también una conversación con nuestras lecturas,
con los muertos, con los ancestros, con los seres amados, con los desconocidos,
con todo lo que existe, animado e inanimado, con nosotros mismos pero no como
entidad separada: nosotros mismos como indiscernibles de lo otro que nos
constituye y nos moldea. Esa conversación se materializa en el acto de
escribir, pero no podemos saber cuándo se ha iniciado, y definitivamente puede continuar
mucho tiempo después de que haya sido escrito el poema que intenta traducirla,
puede continuar hasta nuestra muerte y más allá.
De Curar y ser curados. Poesía y reparación (Las Furias, 2022)
jueves, 2 de marzo de 2023
Cinco poemas de Roberta Iannamico
CADA
VEZ QUE SALGO
Una
pared
que
da justo
a
la puerta de mi casa
dice
te amo
cada
vez que salgo
la
leo
en
diagonal
está
la
esquina del chapista
con
el chapista
siempre
en
el medio del portón
las
partes de arriba de la pared
tiene
puntas
de
botellas rotas
para
que los gatos
no
hagan nido entre los fierros
parece
un palacio
PIEDRAS
Había
unas piedras
grandes
y bestias
en
un camino
en
la montaña
las
piedras son tan duras
que
no necesitan piel
aunque
el agua les imprime
una
piel suave
y
el viento
cierta
piel de gallina
a
la sombra son frías
y
son calientes al sol
hay
una con forma de zapato
o
de cabeza de perro
y
otra con forma de sapo
que
es una de las formas más comunes
entre
las piedras
un
árbol creció sobre una piedra
se
adhirió a ella
tomó
su exacta forma
la
raíz no podía penetrar
como
en la tierra
era
un árbol que vivía de la lluvia
o
del aire
o
del amor a su piedra.
INVIERNO
Hoy
cuido del fuego
actividad
por la que puteo
pero
que también
me
tiene enamorada
lo
alimento
aprendo
a darle cada vez más
lo
que lo hace arder.
LLUEVE
Hoy
llueve finito
sin
parar
es
un día de invierno en medio del verano
una
lluvia de invierno
con
ese recogimiento
esa
serenidad resignada
adentro
de la casa
laten
las vidas
de
todos los que la habitamos
late
la casa viva
calentita
por dentro
mojada
por fuera
como
una semilla
que
va a germinar
DANZA
Tenía
cientos de árboles
en
frente mío
de
distintos colores
de
distintos tamaños
de
distintas formas
todos
moviendo sus copas
por
el viento
el
viento demostraba su poder
y
ellos respondían
cantando
y bailando
devotos.
De Rosa. Poemas 1997-2021 (Gog & Magog, 2021)