sábado, 28 de mayo de 2016

Cuatro poemas de Rose Ausländer



CUANDO EL INVIERNO

Las flores dejan de
decir SÍ
cuando el invierno
obstruye
su boca con nieve

Helado NO



DÓNDE ESTABAN

Dónde
estaban las tierras amigas
cuando nos hundimos
en la noche pantanosa

dónde estaban
los ruidosamente silenciosos
hombres




TRANSNISTRIA 1941

Sábanas de hielo sobre los campos de Transnistria
donde el blanco segador
hombres siega

Ningún humo ningún soplo
respiró
ningún fuego
entibió los cadáveres

En el campo de nieve durmió el cereal
durmió el tiempo
en sienes

La lengua de la balanza del cielo
un reluciente carámbano
a 30 grados Celsius bajo cero





AÚN QUEDA

Aún así magnífico
polvo de la carne

Este alumbramiento
en seno de pestañas

Labios
aún queda
mucho por decir 



De Aún queda mucho por decir (Sexto Piso, 2016)
Traducción de Nuria Manzur Bernabéu

martes, 17 de mayo de 2016

Michel Butor - Fragmentos de La utilidad poética



Si queremos entender para qué sirve la poesía, podemos apoyarnos en otra pregunta: ¿para qué sirve hacer música? ¿Por qué cantamos?



También la ciencia puede ser considerada un género literario. La ciencia no sólo se hace en el laboratorio, sino también con lenguaje.



A menudo, el texto científico antiguo y caduco lo percibimos como poesía. Desde el momento en que una descripción antigua no tiene más valor científico, reviste un valor de ensoñación, de imaginación.



La poesía intenta poner orden en los conflictos entre antiguos pensamientos religiosos y nuevos pensamientos científicos.



La poesía es crítica permanente del lenguaje monetario.



Sólo una poesía sensible a lo económico puede destruir el lenguaje económico tal y como se encuentra hoy en día.



Se trata, para el poeta, no de tomar posiciones políticas azarosas sobre tal o cual candente problema, sino de transformar la lengua misma.



Una nueva lengua es necesaria para una nueva política.



La tarea del poeta es demostrar las insuficiencias de todo programa político actual.



Estamos en el principio de algo. Ciertamente lo que llamamos democracia no es satisfactorio. Lo que había antes lo era aún menos. Por ello, necesitamos ahondar en el lenguaje para descubrir lo que queremos realmente. Se supone que los instrumentos políticos actuales están hechos para que conozcamos nuestra voluntad. Por ello las encuestas de opinión; sin embargo, los resultados obtenidos nos parecen totalmente desfasados. Se nos pide votar. Pero somos incapaces de manifestar nuestra voluntad dentro de este lenguaje. Las preguntas están mal planteadas.



Hoy resulta imposible considerar una lengua dentro de su torre de marfil. Las lenguas son ventanas abiertas unas a otras. Es vano intentar cerrarlas. Al contrario, hay que abrirlas lo más que se pueda y lograr absorciones recíprocas.



De La utilidad poética (Auieo ediciones, 2012)
Traducción de Stéphanie Robert Le Fur

W. H. Auden - Canción primera


Pongamos que en estas calles hay diez millones de almas,
Unos viven en  mansiones, otros viven en gateras:
Pero nosotros en dónde, querida, nosotros en dónde.

Cuando la tierra era nuestra qué hermosa nos parecía,
Mira ahora en los mapas y allí podrás encontrarla:
No podemos regresar, querida, no podemos regresar.

Entre las tumbas del pueblo crece un tejo venerable
Que al llegar la primavera reverdece nuevamente:
Pero no los pasaportes, querida, pero no los pasaportes.

El cónsul puso la mano sobre la mesa y nos dijo:
“Si no tienen pasaporte es como si hubieran muerto”:
Pero aún estamos vivos, querida, pero aún estamos vivos.

Fui a una oficina de ayuda, me invitaron a sentarme;
Me pidieron cortésmente que volviera al mes siguiente:
¿Pero adónde iremos hoy, querida? ¿Pero adónde iremos hoy?

Fui a una asamblea local; un hombre se puso a hablar:
“Si dejamos que se instalen, nos robarán lo que es nuestro”:
Hablaba de ti y de mí, querida, hablaba de ti y de mí.

Me pareció que escuchaba una tormenta acercarse;
Era Hitler en Europa, tronando: “Deben morir”;
Estábamos en sus planes, querida, estábamos en sus planes.

Vi un perrito con abrigo y en su abrigo un imperdible,
Vi una puerta que se abría y un gato volviendo a casa:
Si hubieran sido judíos, querida, si hubieran sido judíos…

Bajé caminando al puerto y me detuve en el muelle,
Vi deslizarse a los peces como si estuvieran libres:
Estaban sólo a unos pasos, querida, estaban sólo a unos pasos.

Salí al bosque a pasear, vi pájaros en los árboles;
No tenían gobernantes y su canto era apacible:
Pero no eran la especie humana, querida, no eran la especie humana.

Soñé con un rascacielos que llegaba a los mil pisos,
Soñé con un rascacielos con mil puertas y ventanas;
Y ninguna era la nuestra, querida, ninguna era la nuestra.

Llegué a una vasta llanura donde caía la nieve;
Diez mil soldados marchaban en fila de un lado a otro:
Buscándonos a nosotros, querida, buscándonos a nosotros.


Marzo 1939

De Los señores del límite (Galaxia Gutenberg, 2007)
Traducción de Jordi Doce

viernes, 6 de mayo de 2016

Jacques Roubaud - Fragmentos



—No hay poesía en sitio alguno que no sea un objeto de lengua.
No hay poesía en la puesta de sol; no hay poesía en la prosa, ni en la filosofía, ni en las finanzas, ni en la canción, etcétera.
La poesía no existe más que en los poemas; y en los conjuntos, concatenaciones, y construcciones de poemas.





—La poesía es autobiografía de todo el mundo.
La poesía es autobiografía de nadie.





—La poesía es amor a la lengua.





Los poemas son los epitafios de las lenguas muertas





La lengua no es un instrumento imperfecto para la poesía, en cuanto que lo dice todo, en cuanto que puede decirlo todo.





La poesía, en cuanto que es memoria de la lengua, es precursora del futuro de la lengua.





La poesía no es un algo vago, indiferenciado, un molde ectoplásmico y sentimental. Decir que la poesía está en todas partes, es tanto como decir que no está en parte alguna.





Toda actitud vanguardista está abocada al fracaso si no va acompañada de una caracterización formal.





La poesía ignora el principio de no contradicción
La poesía no piensa
La poesía no dice nada
La poesía no es parafraseable
La poesía dice lo que dice diciéndolo, y no dice lo que dice sino diciéndolo





De Poesía, etcétera: puesta a punto (Hiperión, 1998)
Traducción de José Luis del Castillo Jiménez

martes, 26 de abril de 2016

Tres poemas de Michael Hamburger



UNA INSPIRACIÓN          

Esta mañana pensé que quizá
sólo el poema no publicado preserva su valor,
que publicarlo es arrojarlo
a un tiradero de basura a que se corrompa
junto con los asesinatos de la semana anterior y los resultados del futbol,
los precios de la bolsa, celebraciones sociales y declaraciones políticas.
La argucia me convenció. Velozmente lo mecanografié
y a un semanario muy conocido despaché estas líneas.




VIDA Y ARTE II

Debido a que estaba escribiendo mi poema sobre los espinos
un día sí, otro no, una y otra vez
hasta que lo dejé, y rompí todos los borradores
se me olvidó alimentarlos. Simples bebecitos, engulleron
cada criatura inerme, desdentada y sin espigón
que dejaron con vida en el estanque
a pesar de la cría de peces potencialmente cuatro veces su tamaño
compitieron por el espacio vital hasta el último grano de comida
después se debilitaron y murieron.

Los quería, por supuesto,
(Inhumani nihil, etc. mientras sea naturaleza:
los sapos se estrellan con las ranas en mi descuidado jardín)
sus aletas siempre vibrando ,
su brillo de macarela moteada,
cómo disparaban, torpedos en busca de barcos–
y estaba lleno de remordimiento.
Había estado esperando a ver a los machos
volverse carmín, magnesio azul en la estación de la crianza,
con valor defienden sus nidos.

Sin embargo, mi conciencia se sintió tranquila, también, al pensar:
un poema de amor menos.




PALABRAS

“¿Te llamas escritor? ¿Y te sientas allí con la lengua atada
mientras los otros hablan de libros?
Sorprendido, respondes con monosílabos, sin comprometerte.
¿Eres pues tímido o astuto? ¿Superior o simplemente tarado?
¿Te aburrimos o no estás atento?”

“Un poco de todo esto. Pero las palabras son la raíz del problema.
Ya que no puedo hablar lo que no puedo hablar lo escribo.
¿Palabras? Sí, palabras, no puedo actuar sin ellas.
Pero las odio como los amantes las odian
cuando llega el momento de que los cuerpos hablen;
como lo haría un acróbata                                             
si le preguntaran cuando está saltando cómo salta, por qué salta.
Extraño oficio, lo admito:
convertir algo en palabras para que las palabras traduzcan esas
cosas; poniendo en movimiento las palabras para que las palabras traduzcan el movimiento
¿Pero palabras sobre palabras sobre cosas? Puedo actuar sin ellas.
Mira: el juego del arbotante con las ramas movidas por el viento.
Escucha: un búho. Y aquellas voces es la hora en que todo se cierra.
Y huele: el café hirvió hace dos minutos”.   



De Antología (El Tucán de Virginia, 1988)
Traducción de Aurelio Major, Miguel Ángel Flores y Verónica Volkow


martes, 5 de abril de 2016

Abril es el mes más extraño IV


                                                                    A Sara

Sí, el mundo se hunde cada día
con rigor
algo estalla
y un pez con aguijones se empeña molestarnos.
Sí, lo hermoso necesita ser limpiado cada vez
y el resto puede seguir sucio
cubriéndolo todo. Sí
hemos sorbido casi todo el cielo
y corroído cada espacio que habitamos
pero todavía hay canciones ocultas
en la hierba 
sonando para ti.

domingo, 27 de marzo de 2016

Cuatro poetas alemanes



LÜBARS

Sólo la nieve
da luz
a esta hora. El sol
toda una leyenda. Voy por
el camino hacia el horizonte,
la relumbrante carretera
sola. Conmigo
mi sombra. Fuerte. La iglesia
queda atrás. La pradera. Enmarcada
la escena en cristal. Los campos,
laterales, reflejan
lejanía: la aldea tiene su sueño:
el sueño tiene su pared: enfrente
se desangra el ojo.

(Ulrich Schacht)



ES EL VIENTO

Es el viento sobre los puentes, el humo y el frío.
Es la profundidad del agua, es el crepúsculo
que rasga el cielo y desaparece
hundiéndose en una noche glacial
en noviembre y en lluvia tiznada. Es la temprana
tarde del invierno, es el estar solo con ojos de fiebre
y huesos ligeros, son los bares y es
la embriaguez del coñac, el silencio y la gente de Babilonia,
es el aserrín en el suelo del bar, la escupidera
y la sangre en la escupidera, es la sangre en el aserrín
en el suelo del bar, es la llave americana,
es la risa de la gente de Babilonia,
es el dinero, es el hambre.
Son las ciudades junto a ríos aceitosos, es
el vuelo de los pájaros sobre los puentes, el humo, la noche de viento
y tormenta de invierno que descuartiza el cielo, es
un hambre de más y un refugio de menos, una vida
de más y una vida de menos, es el frío
el limbo tronante, un morir de más y un morir
de menos, son los muertos que recibió la memoria
por un tiempo, y son los muertos
que recibió el olvido para siempre. Es
el tiempo y el tiempo después y el júbilo al fin
la despedida larga, el sueño y la gran serenidad,
la ira sobre tanto y tan poco, y es su vida.

(Christoph Mekel)



NO SABEMOS QUIÉN ES USTED NI PARA QUIÉN ESTÁ TRABAJANDO

Así es dice Piwitt
ahora vamos de compras para que
tengamos algo que comer
luego cocinamos luego comemos
cuando hayamos comido
otra vez podemos
aguantar un rato
luego barremos la escalera
para que tengamos todo bien limpio
luego planchamos nuestros pantalones
para que tengamos los pantalones planchados
luego pensamos
qué tenemos que hacer
seguimos haciendo preparativos
o sea nos preparamos dice Piwitt
tomamos vitaminas respiramos aire del bosque
para que sigamos con buena salud y tal vez
lleguemos a ser más viejos aún
cuando hayamos preparado todo
lo necesario para la vida
nos sentamos en un rincón y nos morimos

(Nicolas Born)



EN VERANO

Poco poblado el país.
Pese a campos inmensos y máquinas
Yacen soñolientas las aldeas
En jardines de boj: y pocas veces
Una pedrada alcanza a los gatos.

En agosto caen estrellas.
En septiembre comienza la caza con cornetas.
Aún vuela la gansa gris, la cigüeña
se pasea por prados no envenenados. Ay, las nubes
como montañas vuelan sobre los bosques.

Si uno aquí no lee los diarios
el mundo está en orden.
En calderas de mermelada de ciruela
se refleja hermosa la propia cara y
rojo vivo brillan los campos.

(Sara Kirsch)


De El sueño tiene su pared. Nueva lírica alemana (El Tucán de Virginia, 1990)
Traducción de Elisabeth Siefer