COPIADO LITERAL DE UN BAÑO DEL BARRIO LASTARRIA
Quien conoce las fobias de su amadx
y no lx expone al peligro
recibirá lo mejor de esa persona.
El amor es ver.
DE LAS PALABRAS AL CRUZAR UNA ADUANA
Como vivíamos lejos uno de otro
y yo no tenía auto
le suplicaba a mi exmujer
que si se enojaba lo hiciera
a una hora en que todavía hubiera
Metro.
Salir con frío precordillerano a las
3am.
no era exactamente agradable
y los taxis salían carísimos.
Le decía que por favor en plena
aduana
no forzara una discusión
porque ella tenía pasaporte europeo
pero yo no. Le rogaba:
en la aduana por favor sin peleas.
Quién va a querer hacer lío ahí.
Nadie. Sólo nosotros: la pareja
por la que los demás cruzan los dedos
y alguien le ofrece a ella
un pañuelo desechable: llora.
Pero eso no es lo que quería decir.
Yo quería decir que las palabras
de un poemario por ejemplo
experimentan algo positivo
al cruzar una aduana,
porque al quedar huérfanas
de contexto, se devalúan.
Se desenganchan de todo.
y no valen nada. O sea,
quedan finalmente libres.
Y en tierra nueva se empieza de 0
como cuando nos amábamos
y no caíamos en malos entendidos
y cruzábamos todas las aduanas.
AL LADO DE LA CAJA
¿y ustedes, otra vez, poniéndose al lado de la caja?
¿Siempre lo mismo? Aprendan
A simplemente disfrutar el trabajo,
a leer y escribir como quien desgrana
porotos o saca las piedras
de un saco de lentejas.
O entrenar como zurdo sin serlo.
Pero ustedes, lateros
siempre al lado de la caja.
Arruinan toda tentativa
de coordinación de fuerzas.
Se les notan los colmillos a mil metros.
Si querían plata
era otra la carrera.
Quienes se ponen al lado de la caja
tienen olor a cajón.
Aprendan
a ser
vagabundos
y gasten menos,
hablen menos,
coman menos.
De Pumas en la alameda (Libros Tadeys, 2020)
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