sábado, 14 de febrero de 2026

Tres poemas de Germán Carrasco

 


COPIADO LITERAL DE UN BAÑO DEL BARRIO LASTARRIA


Quien conoce las fobias de su amadx

y no lx expone al peligro

recibirá lo mejor de esa persona.

El amor es ver.

 

 

DE LAS PALABRAS AL CRUZAR UNA ADUANA

 

Como vivíamos lejos uno de otro

y yo no tenía auto

le suplicaba a mi exmujer

que si se enojaba lo hiciera

a una hora en que todavía hubiera Metro.

Salir con frío precordillerano a las 3am.

no era exactamente agradable

y los taxis salían carísimos.

Le decía que por favor en plena aduana

no forzara una discusión

porque ella tenía pasaporte europeo

pero yo no. Le rogaba:

en la aduana por favor sin peleas.

Quién va a querer hacer lío ahí.

Nadie. Sólo nosotros: la pareja

por la que los demás cruzan los dedos

y alguien le ofrece a ella

un pañuelo desechable: llora.

Pero eso no es lo que quería decir.

Yo quería decir que las palabras

de un poemario por ejemplo

experimentan algo positivo

al cruzar una aduana,

porque al quedar huérfanas

de contexto, se devalúan.

Se desenganchan de todo.

y no valen nada. O sea,

quedan finalmente libres.

Y en tierra nueva se empieza de 0

como cuando nos amábamos

y no caíamos en malos entendidos

y cruzábamos todas las aduanas.

 

 

AL LADO DE LA CAJA

 

¿y ustedes, otra vez, poniéndose al lado de la caja?

¿Siempre lo mismo? Aprendan

A simplemente disfrutar el trabajo,

a leer y escribir como quien desgrana

porotos o saca las piedras

de un saco de lentejas.

O entrenar como zurdo sin serlo.

Pero ustedes, lateros

siempre al lado de la caja.

Arruinan toda tentativa

de coordinación de fuerzas.

Se les notan los colmillos a mil metros.

 

Si querían plata

era otra la carrera.

 

Quienes se ponen al lado de la caja

tienen olor a cajón.

Aprendan

                     a ser

                             vagabundos

y gasten menos,

hablen menos,

coman menos.



De Pumas en la alameda (Libros Tadeys, 2020)

Rosabetty Muñoz - Tres ejercicios

 


SUEÑOS

Se trata de tomar desayuno contándose los sueños. Dejar caer de la boca los barcos iluminados, los vuelos rasantes, las lanchas vacías que no parten nunca, los collares de plata que traen las olas. Escaleras, fauces abiertas.

Se trata de dejar que las palabras cuajen y vayan cayendo sobre la mesa tan rotunda como el pan.

 


EL GATO

Con un papel de periódico bien arrugado, limpiar el vidrio lo más lentamente posible. Sólo un pedacito y mirar desde allí, el afuera. Ampliar el círculo para sorprenderse de a poco. Mirar como si fuéramos un gato. O un anciano, o un niño que aún no sabe nombrar. O alguien que ya está muerto o uno que volvió de otros mundos.

 


TENEDORES

Protegerse como un explorado, con linternas, ropa liviana, guantes y salir a buscar objetos perdidos.La casa ha ido tragándose a lo largo de los años calcetines, tazas, manteles, cuadernos de notas, tenedores ¡cuántos tenedores! Hacer un mapa y repartirse las rutas de búsqueda.



De Poesía reunida (Ediciones Tácitas, 2025)