miércoles, 11 de marzo de 2026

Siete poemas de Gloria Fuertes

 


FANTASMA

 

No existe,

pero cuando existía,

llevaba la sábana de la abuela

y la vela de la tía.

Sólo salía de noche,

nunca salía de día,

y arrastraba una cadena

para avisar que aparecía.

 



SOY AFILIADA

 

Afiliada soy de todo lo afiliable

lo feo lo bello lo dulce lo amargo,

lo común lo horrible lo cursi lo raro,

lo esto lo otro lo tinto lo blanco;

un cardo, un jazmín, una teja, un santo

(si quedan),

un reo, un maldito, un duque, un esclavo;

todo es útil, vale, todo se aprovecha

—de un cuerno te sale una buena percha—.

 



EN LAS NOCHES CLARAS

 

En las noches claras,

resuelvo el problema de la soledad del ser.

Invito a la luna y con mi sombra somos tres.

 



ORACIÓN (FRAGMENTO)

 

Poderoso Quienseas,

si eres tan sólo un hueco

permíteme pasar,

que mira cómo arrecia.

 



NOTICIA DE LOS PERIÓDICOS

 

Un guante de los largos,

siete metros de cuerda,

dos carretes de alambre,

una corona de muerto,

cuatro clavos,

cinco duros de plata,

una válvula de motor,

un collar de señora,

unas gafas de caballero,

un juguete de niño,

la campanilla de la parroquia,

la vidriera del convento,

el péndulo de un reloj,

un álbum de fotografías,

soldaditos de plomo,

un San Antonio de escayola,

dos dentaduras postizas,

la ele de una máquina de escribir,

un yoyó, un guardapelo.

 

¡Todo esto tenía el avestruz en su estómago!

 



ES MÁS CÓMODO ESTAR MUERTO

 

Es más cómodo estar muerto

pero mucho más expuesto;

 

los canales que tenemos

se nos llenan de hormigueros.

 

Se nos casan tan contentos

los amores que tenemos,

 

se reparten nuestros ternos

los amigos que tenemos…

 

Nos olvidan:

—si te he visto no me acuerdo—,

y además

¿y si es verdad

lo de Don Pedro Botero?

 

Es más cómodo estar muerto

pero mucho más expuesto.

 



AUTOBIO

 

Nací a muy temprana edad.

Dejé de ser analfabeta a los tres años,

virgen, a los dieciocho,

mártir, a los cincuenta.

 

Aprendí a montar en bicicleta,

cuando no me llegaban

los pies a los pedales,

a besar, cuando no me llegaban

los pechos a la boca.

Muy pronto conseguí la madurez.

 

En el colegio,

la primera en Urbanidad,

Historia Sagrada y Declamación.

Ni Álgebra ni la sor Maripili me iban.

Me echaron.

Nací sin una peseta. Ahora,

después de cincuenta años de trabajar,

tengo dos.



De Me crece la barba: Poemas para mayores y menores (Reservoir Books, 2024)

miércoles, 4 de marzo de 2026

Cuatro poemas de Mauro Quesada

 

2001

 

En el 2001

no hubo ninguna odisea del espacio

en cambio sí

una desocupación record en Argentina.

Era muy difícil conseguir trabajo

para cualquiera y también

para un estudiante

de Ciencias de la Comunicación

sin ningún conocimiento

ni experiencia

ni capacitación

en la vida real.


Mis pretensiones iban bajando

a medida que aumentaba

el reparto de currículums.

Hasta que un día

me llamaron

del supermercado Jumbo.

El sueldo era bajo

y tenía que trabajar los fines de semana 

pero quedaba

cerca de casa

y me permitía seguir estudiando.

Solo tenía una certeza

allí dentro

la semiótica y el estructuralismo

no me servirían de nada.

 


ELECTRODOMÉSTICOS


Acepté el empleo

sin saber en qué sector

del supermercado trabajaría.

Me enteré solo una vez

que me presenté en el lugar.

En suerte me tocó

el sector Electrodomésticos

podría haber caído en cualquier otro

pescadería

o el que fuera. No estaba tan mal:

podría refugiarme en el depósito

y estar en contacto

con un montón de artículos electrónicos

inalcanzables para mí.

Siempre me había preguntado

qué siente el valet parking

que conduce

Audis, Mercedez Benz, Porsches

solo unos metros

para estacionarlos

como si el hechizo

se acabara a las 12.

 

 

LAS CAJERAS

 

Para nosotros

la línea de cajas

era una especie de Meca

porque estaban

todas la cajeras

sentadas en sus sillas

concentradas en su trabajo

pasando mercadería por el scanner

cobrando a los clientes.

Y yo pasaba

y me enamoraba

me desenamoraba

me enamoraba de nuevo

con la misma fugacidad

de la gente que compra

y se va.

 


AHORA

 

Ahora

siempre que entro a un supermercado

tengo sentimientos confusos

porque comprendo

que es un lugar frío y horrible

pero también me genera

un extraño cariño

y nostalgia.

Conozco la trastienda

sé cómo funciona

ese mecanismo perfecto

diseñado para vender

cosas necesarias e innecesarias

pero llevado a cabo

por personas

como yo

como vos

como ella

en las góndolas

el depósito

las cajas.

Personas

que miran

hacia la ventana

la vida allá afuera

y preguntan la hora

a cada rato

esperando el momento

de la salida.



De Estamos para ayudarlo (La carretilla roja, 2015)